HabÃa una vez, un muchacho soltero, que vivÃa sólo en su casa en montevideo. Un dÃa, conosió a una muchacha (no recuerdo el nombre) y se enamoró de ella. SalÃan todas las noches a pasear y él siempre la dejaba en la puerta de la casa de ella.
Una noche, salieron, y cómo hacÃa mucho frio, el le prestó su campera para que se abrigara. Cuándo llegó con ella a la casa, le dijo que por qué siempre se veÃan de noche y la invitó a almorzar a su casa.
Al dÃa siguiente, el la esperó, y cómo no llegaba fue hasta la casa y tocó la puerta. Lo atendió una mujer. Le preguntó por la muchacha y ella le dijo llorando que se habÃa muerto. El sorprendido le dijo:
-Cómo que se murió, si ayer estaba lo más bien.
Y la mujer le contestó:
-Mi hija murió ace 3 años.
El hombre no podÃa creer, y la mujer le dijo que si no le creÃa que fuera al cementerio a ver y le explicó dónde estaba la tumba.
El muchacho, desesperado fue al cementerio, siguió las instrucciones de la mujer, y no sólo encontró la tumba de ella, sinó que sobre la tumba, estaba la campera que él le habÃa prestado aquella noche.
Si la vida te da 100 motivos para llorar demostrale que tienes 100 motivos para reir.
Publicado: 2008-07-01 20:44:11