Hola... está muy interesante eso, ojalá conociera uno/a algún día! por otro lado, respecto a lo que dijeron los demás, lamento informarles que en realidad las sirenas originales estaban muy lejos de parecerse a la sirenita de disney ya que se supone que en realidad eran mitad pájaro y mitad humana, y no como se cree mitad pez.

Estatua funeraria de sirena, c. 370 adC, Museo Nacional Arqueológico de Atenas
Las sirenas (en griego antiguo Σειρήν Seirến, ‘encadenado’, seguramente inspirado en el sánscrito Kimera, ‘quimera’) son seres fabulosos, originarios de la mitología griega y ampliamente extendidos en las narraciones fantásticas de la literatura occidental, cuya función y representación han variado con el tiempo. Aunque en su forma original eran seres híbridos de mujer y ave, la representación más común actualmente las describe como mujeres jóvenes con cola de pez.
Mitología griega
En la mitología griega, las sirenas son una clase difusa que comprende varios seres que se distinguen por una voz musical y prodigiosamente atractiva; las representaciones artísticas más antiguas, que las muestran como aves con rostro o torso femenino, se deben probablemente a la asociación de las aves con el canto, así como al frecuente uso iconográfico de los seres alados para representar a los espíritus de los muertos. Muchas de las huellas gráficas más tempranas de las sirenas están en monumentos y ofrendas funerarias.
Miniatura rusa del siglo X en la que aparece una sirenaEn época preclásica comenzaron ya a identificarse con náyades, y su canción a describirse como un atractivo irresistible que llevaba a la perdición a los marinos. Distintos relatos las hacen descender de los dioses fluviales Aqueloo o Forcis, sea sin intervención femenina o de las musas Estérope, Melpóneme o Terpsícore, relacionadas con el canto y con el baile. Su número es también impreciso, contándose entre dos y cinco; los nombres registrados incluyen Agláope, Telxiepia o Telxínoe, Pisínoe, Parténope, Ligeia (empleado luego por Edgar Allan Poe para el célebre cuento homónimo sobre una mujer de mortal belleza), Leucosia, Molpe, Radne y Teles.
Los antropólogos debaten sobre si esas figuras no son genios de los pasos que guardan (o, en este caso, invitan) las Puertas de la Muerte, emparentadas con Escila y Caribdis, a las que están próximas en los mitos homéricos. Eurípides, en una estrofa del coro de Helena (verso 168) las llama παρθηνικοι κοραι parthenikoi korai, ‘jóvenes doncellas’; en este fragmento se apoyan Laurence Kahn-Lyotard y Nicole Loraux para incluirla dentro de las figuras del más allá, identificándolas con las cantoras de la Isla de los Bienaventurados descritas por Platón.
Figuran con frecuencia en episodios míticos, muchas veces reminiscentes de su antiguo papel como deidades ctónicas. Algunas versiones narran que acompañaban a Perséfone cuando fue raptada por Hades, y que su apariencia bestial fue el castigo impuesto por Deméter por no proteger a su hija del dios del inframundo. En otras, el cuerpo alado es un don de Zeus para permitirles perseguir al raptor, y en aún otras es una pena impuesta por Afrodita por resistirse a la voluptuosidad

Miniatura rusa del siglo X en la que aparece una sirena
Episodios literarios
En la leyenda de Jasón y los Argonautas, los marineros encantados por la voz de las sirenas se salvaron del desastre gracias a la habilidad de Orfeo, que logró con su canto tapar la música de aquellas y distraer a los Argonautas que se hubieran encallado de otro modo en los sirenum scopuli donde estas habitaban. Derrotadas por la superior habilidad de Orfeo, las sirenas se transformaron en piedra, o en otras versiones se arrojaron al mar para morir.
En la Odisea (XII, 39), Ulises preparó a su tripulación para evitar la música de las sirenas tapándoles los oídos con cera; deseoso de escucharlas él mismo, se hizo atar a un mástil para no poder arrojarse a las aguas al oír su música.
Las sirenas aparecen también en algunos de los cuentos de Las mil y una noches. Así, en el titulado La ciudad de bronce[1] leemos la siguiente descripción:
las dos hijas del mar [...] eran dos maravillosas criaturas de largos cabellos ondulados como las olas, de cara de luna y de senos admirables y redondos y duros cual guijarros marinos; pero desde el ombligo carecían de las suntuosidades carnales que generalmente son patrimonio de las hijas de los hombres, y las sustituían con un cuerpo de pez que se movía a derecha y a izquierda, de la propia manera que las mujeres cuando advierten que a su paso llaman la atención. Tenían la voz muy dulce, y su sonrisa resultaba encantadora; pero no comprendían ni hablaban ninguno de los idiomas conocidos, y contentábanse con responder únicamente con la sonrisa de sus ojos a todas las preguntas que se les dirigían.
Muy distinta es la sirena del relato de Hans Christian Andersen La Sirenita, capaz de entender y hablar la lengua de los hombres, pero condenada al silencio por su pacto con la bruja del mar.
Atractivo de las sirenas
Aunque en la iconografía moderna las sirenas se representan por lo general como de abrumadora belleza, es probable que en la tradición clásica su único atractivo radicase en su voz, y que su apariencia fuese poco menos que monstruosa. Horacio, en la Epistola ad Pisones, hace mención a un híbrido de mujer y pez como un sujeto hilarante:
desinat in piscem mulier formosa superne;
spectatum admissi, risum teneatis, amici si en pez acabase lo que es una hermosa mujer por encima,
¿aguantaríais la risa al verlo, camaradas?
Se ha comentado que posiblemente las sirenas que tanto intrigaron a Sigmund Freud son la intelectualización tardía de un hecho narrativo que aúna peligro y belleza. En todo caso, ése sería un añadido elaborado a lo largo de los siglos a su origen como horrendas y extraordinarias cantantes que ocultaban el asesinato y la antropofagia.
En cambio, las sirenas que si son como la tradicion las ve son las de la mitología mapuche ( Argentina) y la mitología chiloé (Chile):
Sumpall
Los Sumpall también conocidos como sumpalwe, son criaturas perteneciente a la mitología mapuche; las cuales se relacionan con el agua.
Apariencia
Esto seres presentarían una apariencia mitad humano y mitad pez, siendo muy similares a las sirenas. Su parte humana sería muy hermosa y tendrían el pelo largo y dorado. Normalmente estos seres son femeninas, aunque también existen seres masculínos. También en algunas ocasiones podrían tomar forma humana.
Leyenda
Según cuentan las leyendas mapuches, los Sumpall son seres encargados de cuidar las aguas de los ríos, lagos y mares; y en aquellos lugares donde viven, nunca se secaría el agua. Ellos habitarían en su mayoría en los ríos y lagunas. Igualmente serían seres que dependiendo del género que tuvieran, raptarían a los hombres o las mujeres; pero esto ocurriría comúnmente con la voluntad del secuestrado o secuestrada, quienes escuchaban encantados sonidos y voces maravillosas llamándolos desde el fondo de las aguas. Los ahogados eran frecuentemente niñas, que según la leyenda a veces volvían cargadas de frutos marinos y pescados, a consolar a sus padres y pedirles que no lloren. Al ser llevada la persona al fondo del río o el lago, en un lugar llamado Sumpallhue, también se transformaría en un o una Sumpall. Otras fuentes señalan que se convertían en aves; a veces en una huala, que no vuela bien pero si es excelente nadadora; esto porque el Sumpall todavía la retiene. Si el Sumpall se ha raptado a una mujer, la familia de la mujer recibiría un pago (el gapitún) por el robo de la novia; ya que es una costumbre del pueblo mapuche, cuando alguien secuestra a una mujer para casarse con ella. (La retribución que debe hacer el Sumpall está muy arraigada en la cultura mapuche como una ley natural; todo lo que se quita debe ser repuesto; por eso hay muchos ritos en los que se hacen ofrendas y regalos antes de cosechar o quitar. Como por ejemplo las ofrendas que se hacen al mar, poniendo ollas de comida en hilera, sobre la arena; el mar se las lleva, pero debe devolverlo todo con peces abundantes; a veces no es la ola quien trae las retribuciones sino una sirena, una niña que sale del agua con un canasto de peces y mariscos). La Sumpall femenina igualmente en algunas ocasiones puede dar un pago a la madre del hombre que ella ama, pero el hecho sería contrario a lo común en la tradición Mapuche. También se dice que los sumpall masculinos fecundan a las mujeres que van a las orillas de los ríos solas.
Los primeros Sumpall habrían sido creados por Trentren-Vilu, a partir de los hombres que se ahogaron en la gran batalla de las serpientes míticas. Los Sumpall se caracterizan por ser seres que pueden realizar el bién o el mal dependiendo el caso. Así, igualmente puede cobrar venganza contra las personas que hacen daño a los ríos, lagunas y otros lugares relacionados con el agua; cumpliendo en estos casos el mismo papel que los Ngen-ko (espíritus dueños del agua).
Hay decenas de relatos y leyendas en torno a los ríos, costas, lagos y lagunas donde interviene el Sumpall. Con el gusto del pueblo mapuche por el agua y la natación, no deben haber sido pocos los ahogados.
Sirena chilota
La Sirena chilota es un ser acuático perteneciente a la mitología de Chiloé. Posiblemente su origen se deba a la unión del mito de la Sirena de la mitología europea, y de las Sumpall de la mitología mapuche.
Apariencia
Al igual que todas las sirenas, la sirena chilota se caracteriza por tener un cuerpo mitad pez y mitad mujer. Su parte humana tendría el aspecto de una adolescente muy hermosa, de larga cabellera dorada, de encanto y dulzura incomparables. La parte de pez tendría un color plateado.
Leyenda
Los chilotes, especialmente los pescadores, cuentan en sus leyendas que la Sirena chilota, sería la hija menor del millalobo y la Huenchula. Encomendada por su padre, tendría como tarea cuidar a todos los peces, como una pastora de ellos. Igualmente ayudaría a sus hermanos (la Pincoya y el Pincoy) a llevar los cuerpos de las personas ahogadas, hacia el Caleuche, para que revivan y sean felices.
Esta bella sirena habitaría comúnmente cerca de la isla Laitec; y en la noches de luna, si el marinero tiene suerte, puede observar a la sirena chilota sentada sobre los roquerios, y con su peine de oro, peinándose su dorada cabellera. Pero esta sirena debe ser observada de lejos, ya que estaría cantando canciones de amor, que atraen a los marineros.
Igualmente, en algunas ocasiones puede verse nadar cerca de las embarcación de algún pescador que sea de su agrado; al cual le proporcionaría abundante pesca para tratar de conseguir que el pescador le retribuya el obsequio con su amor.
El hombre que se acerca a ella atraído por su gran belleza, cae inmediatamente ante el bello embrujo de esta sirena; y aunque trate de alejarse de ella, luego de darse cuenta de que ella posee una parte de pez, la Sirena llorará y entre su llanto le contara su triste historia de soledad, hasta lograr seducir al hombre. Tras ser atraídos, la sirena usa sus hechizos para llevados al fondo del mar, al palacio de los mares, donde ella habita junto a su familia. Si el hombre se ha sumergido bajo el agua, debido a los hechizos recibidos, él ya no puede volver a su antigua vida en la tierra; pero a cambio de vivir con la sirena chilota, el hombre recibirá riquezas inmensas.
Los hombres que por diversos motivos, la sirena ya no los desea y son liberados, y si al estar en el mar han llegado a tener relaciones con ella; luego al formar un nuevo hogar en la tierra, producto de su relación y los hechizos recibidos, sus descendientes nacerán con una cola de pez; enterándose todo el pueblo que ese hombre estuvo con la sirena chilota.
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