¡Otra niña vÃctima de la pesadilla de la ouija!
"Quiero que ese ser se vaya de la casa", nos confesó la adolescente mientras se le practicaba la liberación o exorcismo.
Germania Salazar, Pasaje
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La ouija, el juego diabólico que sigue cobrando vÃctimas.
"Rosita" (nombre protegido) parece una niña de 12 años, pero en realidad tiene 17. Su madre atribuye el raro comportamiento de su hija al maléfico juego de la ouija que practicaron unas compañeras de la adolescente hace cinco años, cuando cursaba el sexto grado de escuela. Desde entonces ella es vÃctima de hechos sobrenaturales que la atormentan, algunos de los sicólogos que la han atendido creen que el caso es netamente espiritual.
"Una de las profesionales me aconsejó que buscara un exorcista", comentó la desesperada madre de la menor, quien tiene fe en algún dÃa recuperar a su hija del martirio que padece.
La chiquilla desde hace un lustro experimenta sensaciones paranormales y pese a que ha estado en manos de sicólogos, brujos, exorcistas, espiritistas, sacerdotes y pastores, la lucha espiritual para ella continúa. Según su madre su hija "habrÃa sido entregada mediante un pacto satánico".
Hola a todos los que han demostrado interes en este post,
Soy de Ecuador y hoy estuve leyendo el perdiodico de este diario y me percate en este mensaje deal cual me ha dado mucha pena, bueno si alguien sabe la manera de ayudarle les pido que me manden mp.
Cuando llegamos a Pasaje encontramos a la menor en un cuarto sencillo con ventana de reja al patio. Estaba sentada en su coqueta, sitio en el que su Biblia permanece abierta, porque la lee constantemente para ahuyentar al enemigo, un ser que le habla y se le presenta en sombras. En su cama tiene dos rosarios y a un costado sobre una repisa conserva varias imágenes de algunos santos.
Rosita es alta, delgada, de cabello lacio y largo, tez blanca, es una niña muy tierna, pero de risa burlona, miradas saltarinas y penetrantes, detalles que llevaron al exorcista a descubrir que en el interior de la débil figura de la chica habÃa otro ser que la manipula sarcásticamente a su antojo.
Al vernos parados dentro de su habitación, donde nos hizo pasar su madre, Rosita asombrada nos preguntó quiénes éramos, el pastor
le contestó que estábamos allà para ayudarla. La sinceridad le causó risa, por lo que el exorcista le puso las manos sobre su cabeza y le hizo repetir cada palabra que él le indicaba: "EspÃritu que estás dentro de mÃ, sal de mi cuerpo, ya no pertenezco a ti, ahora soy de Cristo. Con la sangre del cordero fue lavada mi alma y soy liberada, me declaro libre en el nombre de Jesús".
En el instante que repetÃa una y otra vez esta oración los ojos de la chiquilla se enrojecieron y las lágrimas rodaron por sus mejillas. El tormento de cinco años otra vez estaba siendo tratado espiritualmente.
"Quiero estar bien, quiero curarme, sufro mucho", decÃa la niña y nosotros entendÃamos su dolor.
Mientras el pastor hacÃa la liberación preguntaba a Rosita cómo sucedió el juego de la ouija en la escuela. Antes de responder lo miró fijamente, pero luego con la voz entrecortada narró cómo fue todo:
"Mis compañeras del sexto grado me llamaron para decirme que jugaban a la ouija. Nos sentamos y ellas tenÃan la tabla abierta, en ese momento comenzaron a hablar cosas raras, de pronto sentà un viento frÃo en mi cuerpo, al paso llegó la maestra y la tabla fue lanzada al piso".
Luego al ir a su casa la joven manifestó que sintió extrañas sensaciones que con el pasar de los dÃas se profundizaron hasta el punto de llorar muy fuerte. "Ahora estoy mejor ya no lo hago", nos dijo.
Rosita cuenta a sus padres y a todo el que le pregunta que sus amigas sà la invitaron a jugar a la ouija, pero ellas niegan haberlo hecho.
"A veces siento música en mi cabeza que no me deja dormir en la noche, además veo la sombra de un ser pequeño que camina rápidamente por mi cuarto, quiero que se vaya de la casa", dijo la joven mientras confesaba todo lo que siente al exorcista evangélico.
La misma Rosita, empeñada en curarse, por varias ocasiones ha interrogado personalmente a sus ex compañeras de escuela por qué le hicieron esa maldad, pero las chicas la evaden y le niegan haber jugado con ella.
La adolescente calificó al espÃritu que la molesta de "burlón y pequeño". "Todas las mañanas me siento mal, cansada, me da rabia de todo", manifestó la joven mientras nos narraba su historia.
No le gusta salir del cuarto, no quiere conversar con nadie, solo con niños menores a ella, es la única forma de verla feliz.
"Los niños me huyen, nadie quiere conversar conmigo", nos comentó muy triste. Curiosamente la madre de Rosita, luego que su hija nos revelara sobre el bulto que observa en su cuarto, confesó también haberlo visto, pero no imaginaba que su niña también haya sido parte de esta experiencia.
"En una ocasión vi la sombra de un ser con aspecto de enano", indicó la madre de la menor afectada. El pastor dedujo que este ser, según las descripciones, serÃa una especie de duende o un TintÃn que salió del infierno justo cuando las chicas jugaron a la ouija, más aún si la tabla no fue cerrada es como si las puertas del averno continúan abiertas, lo cual ocasiona que los demonios sigan saliendo y entrando. "Pero con Cristo no hay necesidad de cerrar la tabla", dijo el guerrero espiritual.
"¡Sale demonio, sale!
"Sale demonio, sale de este cuerpo, sale, sale, sale", decÃa el exorcista a la vez que dio de tomar dos cucharadas de aceite de oliva ungido a la muchacha. Ella se rehusaba a ingerirlas, tosÃa y tosÃa hasta que las bebió. Mientras se realizaba la liberación la joven hizo varias arcadas, según el exorcista "tenÃa que vomitar para expulsar al ser que estaba escondido dentro de su abdomen". Luego de esta sesión la chica se fue a bañar y se cambió de ropa.
Cerca de las 16:00 del mismo sábado Rosita anhelaba jugar con tres niños que viven a lado de su casa, pedimos permiso a la madre de ellos y la señora aceptó. Asà logramos traerle a los tres pequeños que oscilaban entre 6, 7 y 8 años.
Cuando los niños llegaron al hogar de Rosita, ella se puso muy contenta, reÃa de felicidad, los abrazó como si fuesen sus hermanos. Se puso a jugar con ellos. La notamos mejor y creÃmos que Dios hacÃa su obra.
¡Ungió la casa!
A las 23:00, el pastor exorcista pidió a la madre de la joven le permitiera ir por toda la casa para ungirla con aceite, ella aceptó, y subimos hasta el segundo piso, donde hay varios cuartos desocupados llenos de telarañas y de polvo. En cada pared y rincón de la vivienda el pastor puso aceite ungido, mientras con oraciones reprendÃa la presencia de cualquier ente maligno.
En uno de los dormitorios vacÃos encontramos dos muñecas de Rosita, las cuales estaban arrumadas. El pastor querÃa quemarlas, pero la chica no quiso, por lo que dejó esto para una segunda visita. En otra habitación hallamos un payaso de trapo. El entendido dijo que era "mala influencia", ya que justamente el espÃritu que atormentaba a la menor era un burlón.
El muñeco de trapo fue quemado en el patio de la casa y extrañamente mientras las llamas lo destruÃan salÃan chispas de colores, algo que llamó la atención de todos.
Buscamos a las ex escolares
Al siguiente dÃa nos dedicamos a buscar a las chicas que supuestamente jugaron a la ouija y que entregaron mediante pacto a Rosita. Solo hallamos a una y a la madre de otra, con quienes conversamos.
"Jully", de 17 años, se identifico como ex compañera de escuela de Rosita y negó haber jugado a la ouija y haber entregado a su amiga a huestes de las tinieblas.
La madre de otra de las muchachas que participaron nos comentó que su hija sà le dijo sobre el juego que habÃan hecho, es más la señora indicó que estaba dispuesta a realizar una reunión con todas las jóvenes con la finalidad de que ellas digan la verdad sobre lo que hicieron con la ouija y de una vez por todas Rosita pueda recuperarse.
Al retirarnos de la casa de la joven, ella se despidió muy contenta, porque la ayudamos a cumplir un sueño: jugar con los hijos de su vecina. Se la veÃa bien.
Aparte de este problema sobrenatural, Rosita es la única hija de una pareja de esposos que pasan de los 50 años. Nos reveló la chiquilla que siempre anheló tener hermanos menores a ella con quienes jugar y conversar.
Si alguien quiere ayudar a la vÃctima de este dramático caso contáctese a este número: 072915414.(Ecuador)
Es muy grato tenerte a mi lado mi amor( Te hijito mio)
Publicado: 2009-10-30 23:39:40