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nuestras creaciones literarias!

Página 1 de 1. Total : 9 Mensajes.
    • nuestras creaciones literarias!

    • camibazu
      • Mensajes: 768 - Maestro
      • Registrado: 2007-02-27 09:48:42
      • Última conexión: 2008-07-16 00:11:11

      bueno, puesss creo este tema porue supongo que hay varias personas que tienen obras literarias y le gustaría compartirlas (como yo)

      jeje

      y puesss empiezo... en el colegio estamos haciendo un proyecto de cuento y puessss tuvimos que escribir tres de diferentes estilos y puessss aqui les presento a mis hijos:



      cuento existencial:



      El escape del alma





      La vida es como un cuadro surreal, porque cada persona le encuentra un significado distinto. Tristemente el que yo he descubierto no es más que una idea que Dios ha encontrado para poder hacerme infeliz.



      Cuando a penas era un niño lleno de ganas de vivir; cuando mi alrededor se colmaba de oportunidades y sobre todo de alegría, todo unido alas aventuras en el jardín de la abuela, quien fue siempre una mujer dedicada frente a todos los aspectos de la vida, principalmente a sus hijos, quizá para evitar que ellos se desmoronaran y terminaran en el hoyo en el que yo me encuentro. En ese entonces, cuando mi alma estaba llena de bondades, y de inocencia, ¿Quién dirá que todo en absoluto cambiara, en cuanto a mi vida respecta? Fue una mañana de primavera, mientras mis fantasiosas ideas de aventura y magia rondaban por mi cabeza, todo se tornó oscuro, y junto a una atmósfera que provocaba cierto escalofrío apareció uno de los seres que más admiraba, mi tío, quien representaba mi compañero de juegos, mi confidente, mi amigo. Pero ese día tenía algo extraño; recuerdo su ropa sucia, su terrible hedor, que delataba que había bebido, aparte del hecho de que le hacía falta un baño, pero lo que más recuerdo eran sus ojos desorbitados, que penetraron mi pequeño ser, e intentaban leerme como a un libro abierto. Me tomó bruscamente por uno de mis brazos y comenzó a llover. Mientras que las gotas caían ese desgraciado ser tuvo el coraje de arrebatarle los sueños, las alegrías y todo en lo que creía a una pequeña criatura que de cinco años que apenas comenzaba a vivir. ¿Que acaso el omnipotente a quien rezan permitiría tal barbarie?



      Desde ese momento mi vida no ha sido más que una desgracia tras otra, empezando porque jamás tuve la valentía de mencionar algo de aquel día en que perdí mis ganas de vivir. El responsable (a quien no quiero mencionar) se había esfumado días después, es más escuché rumores de que había sido asesinado por pandilleros. Tiempo después la familia en general tuvo una gran depresión, debido a que la abuela había fallecido. Decidí aprovechar ese momento para fijarme furtivamente sin ser notado por mis allegados. Dudo que ese señor de las alturas permita que gente buena como la abuela se mueran.



      El invierno había comenzado. Ese año estaba especialmente frío, me encontraba solo en las terriblemente desoladas calles de mi ciudad, quizá lo que buscaba era un apoyo moral que me ayudara a salir adelante y superar ese momento de crisis. Logré sobrevivir rebuscándome literalmente lo que se necesita para vivir, como comida (que la sacaba de las sobras en los restaurantes de la ciudad), sacando algunas cosas útiles de los basureros de los barrios de clase alta en la ciudad, donde siempre encontraba lo necesario, como cobijas y ropa, literalmente me había convertido en un pordiosero, una de esas personas de las que alguna vez llegué a tener lástima.



      En ese lamentable momento llegué a sentirme aliviado, pues desde hace mucho tiempo, mi vida por fin tuvo un instante en el que llegué a creer que todo mejoraría, ya que conseguí tener la suerte de encontrar a un grupo de jóvenes, quienes quizá eran un par de años mayores que yo; ellos decidieron acogerme en su especie de comunidad, me trataron como a uno de sus propios hermanos, en ese momento sentí por fin el calor de una familia. Con el tiempo me fueron enseñando lo que solíamos llamar como “técnicas para la supervivencia del más vivo”, las cuales consistían en el arte del robo y de los atracos a gente que realmente necesitaba menos las cosas que nos otros, desde nuestro punto de vista, se trataba de una situación bastante justa, ya que igual no causábamos ninguna clase de daño físico a los “clientes”, y nosotros también salimos beneficiados. Allí duré un tiempo quizá de tres años cuando cometimos el error fatal. En uno de los trabajos, que consistía en amenazar a la víctima con un arma .38 cargada que “el jefe” le había robado a su padre, se armó un problema porque una de las residentes estaba presenciando el hurto y llamó a la policía; en un corto lapso de tiempo llegó una patrulla quienes nos ordenaban entregarnos con las manos en alto, el chico principiante, que estaba llevando a cabo el trabajo comenzó a temblar, y lleno de pánico haló del cañón situado en la cara del hombre inocente, tan pronto cayó al suelo salimos corriendo, luego oímos otro estruendo, y nuestro líder cayo en el suelo, para nunca más levantarse, ninguno tuvo la valentía de volverse a prestarle ayuda, sino que todos desaparecimos en la oscuridad de un callejón.



      La tristeza que usualmente me caracterizaba había vuelto a mi, mi grupo de amigos se había disuelto tras aquella triste noche en el que nuestras oportunidades y todo en lo que creíamos se estaba esfumando. En uno de los recorridos por los vecindarios en los que buscaba elementos para subsistir, llegué a un ruin edificio, en el que me mostraron cierta sustancia que me juraron iba a terminar con todas mis penas; sí caí en el vicio de consumir sustancias sicoactivas, tanto así que prácticamente me “aventuraba” semanalmente en un veneno de esos diferente, robaba casas solo para comprar un poco de droga, lo que nunca imagine es que gracias a ella mi vida iba a empeorar aún más. En un operativo de la policía que tenía hasta perros incluidos nos llevaron a una estación en donde yo estaba registrado por haber cometido un homicidio años atrás. Tras juicios, condenas y años de cárcel solo queda que éste hombre que me observa fijamente baje la palanca que activará la silla y finalmente todo habrá terminado.

      -y que Dios se apiade de su alma…


      Carente de creatividad.


      Publicado: 2007-10-09 19:37:10


    • camibazu
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      mi otro hijo:

      cuento costumbrista:



      *a los ojos de la bestia*



      Ya había amanecido, a pesar de saber que aún estaba oscuro, ya podía escuchar a las aves cantando a través de mi ventana. Era extraño lo que sentía, porque desde que desperté, la sensación de que no debía salir de casa estuvo rondando todo el tiempo en mi cabeza, pero yo sabía bien que era mi deber levantarme e iniciar el día como lo había empezado hacer desde hace un tiempo atrás. Finalmente me levanté, salí a bañarme en el lavadero, situado en la parte posterior de la casa, luego fui a buscar ropa que el día anterior yo misma había lavado y extendido junto con la de mis hermanitos y mis padres. Sonreí, pensando en que era una suerte que no hubiese llovido la noche anterior, porque en la zona que habitábamos, durante ésa época del año el clima era bastante hostil. Entré a la cocina, me serví un poco de agua de panela, y un trozo de queso del que mi madre preparaba, acogí mi maleta y me fui rumbo al pueblo en buscar de empleo.





      Mi madre, una mujer ya de edad estaba bastante enferma, y era incapaz de realizar su laboriosa rutina, así que debí abandonar la escuela y trabajar para sostener mi familia. Mientras, mi padre administraba nuestra tierra, aunque no había mucho que hacer, solo ordeñar a Gladis, nuestra única vaca y cultivar algunas legumbres, y unos cuantos frutos en el patio.



      Ya casi estaba a medio camino de llegar al pueblo, cuando escuché atrás mío un motor. Volteé y vi acercándose una camioneta roja metalizada, que arrastraba una especie de, remolque que al parecer transportaba algún animal, por la paja que caía por los lados. Estaba detallando aquel lujoso vehículo, y me sorprendí bastante al ver como el torpedo súbitamente, se detuvo en frente mío; busque a mí alrededor a ver si estaba estorbando la entrada a algún sendero que llevara a una hacienda, pero no era así. De repente un esbelto hombre con vestimenta elegante salió desde la ventana del conductor y me dirigió la palabra: -¿necesitas que te lleve a alguna parte?-, no sería ninguna molestia – su voz era seca y cortante, pero no me fije mucho en eso, en ese momento sólo sabía que estaba cansada y que mis pies no podían mas sobre el escarpado camino, ya que solo era en las zonas de familias de las clases altas se habían caminos pavimentados, además ya casi estaba llegando el medio día y el sol caía plenamente sobre mi rostro, así que acepté la oferta. Subí al auto y ocupé el puesto del copiloto. El hombre comenzó a interrogarme: -¿cómo te llamas? ¿Vives aquí? ¿A qué te diriges al pueblo?-, yo estaba increíblemente incómoda con todas esas preguntas, aún así contesté todo.





      Llegó un momento en el que cuando el misterioso personaje se veía muy pensativo mientras conducía, me sentía observada, de hecho estaba casi intimidada. Cuando volteé mi rostro casi me da un infarto, cuando vi mi cara separada a penas por unos milímetros y un delgado cristal del hocico alargado y la aterciopelada nariz de un caballo. Quede extasiada con sus ojos, que eran increíblemente y oscuros, con pestañas largas y un brillo singular. Tan expresivos como los de cualquier persona embargada de una gran felicidad. –Los llevo a una subasta- comentó, al ver mi interés por el animal. Luego, el hombre comenzó un discurso mencionando lo formidable que era la vida en las familias de clases altas, tiempo después me di cuenta que lo que quería el hombre era desviar mi atención del camino. Pero en ese momento solo quería seguir mirándola cara expresiva del animal que iba detrás mío, me sentía feliz de compartir ese maravilloso momento, disfrutando de su belleza -¿Cómo será montarlo?-, me preguntaba, desde muy pequeña me habían enseñado a montar a caballo, incluso sin silla, es una habilidad de vital importancia, sobretodo en el campo. En todo el tiempo que estuve rodeada de animales nunca me había dado cuenta de lo hermosos que en realidad son.



      Estaba tan sumergida en su belleza que casi no noto, cuando de un momento a otro sentí un horrible estruendo, seguido de una presión enorme sobre mi pecho y espalda, tenía mucho calor, saqué fuerzas de donde no las tenía y me liberé del peso que llevaba encima. Estaba fuera del auto, cuando recordé lo que estaba haciendo voteé la vista y vi como el auto, estrellado contra un poste de cables de energía eléctrica (que no eran nada comunes en esa época) se incendiaba. Corrí en busca del hombre, pero éste yacía inconsciente, con su rostro sobre el volante, pensé en el animal que tanto me había maravillado, fui a la parte posterior de lo que ya parecía un montón de chatarra, tranquilicé a la bestia, y huí con el hacia la casa. Allí recordando con exactitud todo lo que había sucedido, noté que el lugar donde habíamos tenido el accidente, era un sendero despoblado, que estaba a varios kilómetros del camino hacia el pueblo. Nos habíamos desviado a un sitio completamente desolado. ¿Que quería hacer ese hombre ahí?


      Carente de creatividad.


      Publicado: 2007-10-09 19:38:21


    • camibazu
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      y para todos ustedes a mi gusto la mejor de mis creaciones:
      cuento resiliente:
      *(sin título, ayuda!)*
      Mi nombre es Sarah, toda mi infancia la viví en la ciudad de Plymouth, al sudeste de Inglaterra, más exactamente en la zona de Barbican. Eran épocas de conflictos internacionales, de hecho la mayor parte de mi niñez la viví en tiempos de guerras y bombardeos, pero siempre pensé que esto no me iba a impedir que fuera feliz, ya que mi vida era casi perfecta, siempre tuve todo lo que quise, pero de un momento a otro todo había cambiado.

      Habitábamos, justo en frente de uno de los mas grandes y hermosos puertos naturales en el mundo, y ¡sí, quedaba justo en frente de mi casa!, solo bastaba con salir y dar unos cuantos pasos, hasta el fuerte, que mi padre, un apuesto y adinerado mercante, me había construido con palos, en el verano, hace un par de años. Me consideraba realmente afortunada, porque tenía la oportunidad de ver el precioso atardecer, mientras esperaba con entusiasmo a que llegara su navío. Pero un día oscuro y tormentoso, me senté en mi plataforma, y pude ver como las aguas salpicaban con furia en la costa, pero nunca pude ver de nuevo la aparición de la enorme embarcación en el horizonte.

      Sin embargo, mi vida siguió su rumbo. Yo habitaba una casa enorme de madera, con ventanales inmensos, desde los cuales se podía distinguir gran parte de la costa. Tenía también jardines llenos de rosas y varias criadas a nuestro servicio. Estoy segura que fue gracias a la compañía de mi bella madre Elisa, y de Marie, mi inseparable terrier de yorkshire que pude superar la pérdida de mi padre.

      Elisa, como la llamaba tenía un rostro tan vivaz como el mío, también una figura esbelta y el cabello largo y dorado, como hilos de oro. Me encantaba cuando la gente comentaba que éramos muy parecidas, podía ver como sus ojos brillaban del orgullo, aunque en realidad siempre supe que se preocupaba más en su dinero, su apariencia y su status social, que en su propia hija.

      Tan pronto mi padre desapareció muchos de los hombres en el pueblo vinieron en busca de su mano, porque no era muy común encontrar una mujer tan bella y de tan alta alcurnia sin compromiso. De algún modo yo estaba de acuerdo en que consiguiera un nuevo esposo, porque teníamos que sostener nuestras necesidades (en realidad las de ella), y en esa época era imposible que una mujer por más hermosa que fuese consiguiera empleo.

      Semanas más tardea casa, tomé la merienda, dos de mis criadas me ayudaron a cambiar mi ropa y salí con Marie a jugar al jardín principal. Quedé bastante sorprendida al ver a mi madre, sentada en una de las bancas que tenían vista al mar hablando con un hombre bastante elegante, pero con facciones fuertes, que sostenía una copa entre sus regordetes dedos. -Se llama Alan, saluda hija- dijo ella con una enorme sonrisa su rostro.

      Me presenté, mientras Marie gruñía. No había que ser ningún genio para saber que el tal Alan iba a convertirse en el prometido de mi madre. Y así fue, en un par de semanas se comprometieron, tan pronto esto ocurrió nos obligó a mudarnos de la casa en la que yo había crecido y tenía tantos recuerdos de mi padre. Sin embargo yo sabía que no tendría ningún sentido oponerme, porque a pesar de razonar mejor que muchas personas que me doblaban la edad, no me iban a hacer ningún caso.

      Nos mudamos a una fría mansión en el centro de la ciudad. Tardaría como dos horas en coche para llegar a las costas. Ya sentía que mi vida se venía abajo, pero cuando había perdido mis esperanzas de volver a ser la persona con la alegría que me caracterizaba, él apareció para crear una esperanza en mi corazón.

      Desde pequeña, me destaqué entre los demás niños de mi clase, por mi paciencia, mi perseverancia, mis aptitudes para muchos trabajos manuales, pero lo que según la maestra me hacía sobresalir, era la facilidad que tenía para expresar lo que sentía con las palabras precisas.

      A decir verdad, nunca estuve de acuerdo con esos comentarios, ya que no tuve la valentía de confesarle a Jon lo que me inspiró en el momento en que lo conocí. Fue en aquel otoño al inicio de clases en la nueva escuela en la que había sido inscrita, puesto que en la que la anterior quedaba bastante lejos de mi nueva casa.

      Tan pronto entré al aula él me…“llamó la atención”. De hecho creo que hasta se trató de amor a primera vista, pero no se lo dije, porque creí que sería una gran imprudencia, en realidad creo que ha sido la única vez en la vida en la que tuve miedo de decir algo por sentirme avergonzada.

      El era dos años mayor que yo, vivía una casa después de la mía. Su padre era un comerciante de especies marinas, y su familia era de clase muy alta. Jon tenía ojos claros, cabello oscuro y una sonrisa que en realidad era capaz de quitarme el sueño. Todos las tardes salíamos con Marie a espiarlo, porque usualmente estaba con los bastardos de sus amigos jugando en un prado cerca de la iglesia, mas o menos dos horas después del té. ¡Qué tontos se veían lanzándole piedras al campanario! Aún así no podía dejar de verlo, por más boberías que hiciera, me era imposible quitarle los ojos de encima. Era sencillamente perfecto.

      Una tarde llegué a mi casa, luego de haber estado mirando en silencio al apuesto chico, creo que me había tardado un par de horas. Cuando abrí la puerta Alan estaba parado con una espeluznante expresión en su rostro, me tomó por un brazo haciéndome mucho daño, yo estaba llorando y gritando, mientras Marie le mordía un tobillo, me llevó hasta una oscura habitación y comenzó a golpearme con uno de los látigos de los caballos que halaban coches que había en la casa, y luego lanzó lejos con un puntapié a mi pequeña amiga, dejándola inconsciente. Yo estaba aterrada, porque no sabía que estaba pasando, pero quedó claro cuando dijo con un horrible alarido: -.¡tu padre ya no está, mocosa!,¡no puedes venir a hacer lo que se te venga en gana! si vuelves a salir sin mi permiso te juro que no volverás a ver la luz del sol ¿comprendes?-, luego me lanzó contra una pared del frío cuarto, y antes de salir comento: - ni una palabra de esto a tu madre, ¡ó te despides de tu rata!-.

      Me quedé allí encerrada llorando el resto de la tarde. A la hora de la cena no probé bocado. Elisa me preguntó si algo me ocurría, pero no pude decir palabra. Me fui a mis aposentos, no soportaba la idea de no ver a Jon más que en la escuela, sentía que mis oportunidades se me esfumaban.

      El horroroso esposo de mi madre había cogido la costumbre de amenazarme y golpearme por todo lo que yo hacía ó dejaba de hacer; creo que se sentía valiente cada vez que lo hacía. Cuando pensé que realmente la situación no podía empeorar, mi pesadilla acababa de comenzar: los bombarderos de los nazis atacaban la ciudad. Tenía entendido que éramos blanco de la Luftwaffe por nuestra riqueza marítima y el destacado papel en la economía de todo el reino unido.

      ¡Había toque de queda!, era devastador para mí, ver como todo lo que me rodeaba y me traía tantos recuerdos estaba siendo destruido. Pero a lo que más te temía era a perder a quien me inspiraba, aunque mi temor real era pensar que quizá moriría sin que él supiera de mi existencia.

      Una noche el cargamento de uno de los aviones cayó en el jardín de mi casa destruyéndola en su mayoría. Yo ahogada por el pánico sólo pensé en agarrar a Marie y salir de algún modo de la estructura que se venía abajo, y eso mismo hoce. Estaba parada en lo que no hace mucho había sido un envidiable y hermoso jardín, mientras pensaba en que si realmente valía la pena que las personas que aún estaban allí salieran con vida, mientras temblaba aterrada. Luego sentí que alguien me tomó suavemente por un hombro y me condujo hacia un fuerte, estaba tan asustada y entristecida que no me tomé la molestia de ver quien me estaba llevando. Cuando caí en cuenta de la situación volteé. El joven de los ojos que iluminaban mis sueños me estaba observando. ¡Sí! Era Jon, quien me había llevado hasta el refugio que su familia había construido. –puede que no sepas quien soy- dijo, -pero desde el momento en el que entraste al aula me has… llamado la atención, ¿entiendes? y nunca pude decírtelo, pero después de que estuve a punto de perderte, creo que ya es imposible que siga guardando lo que siento… Sarah, yo- se quedó callado, yo le había cerrado los labios con un dedo y solo comenté – ya no hay nada por decir-.

      Meses después la guerra ya había terminado. Nunca más volví a saber de las personas con las que había vivido, y Plymouth no se había convertido en más que un vago recuerdo en mi memoria.

      Al igual que los demás niños Jon y yo fuimos enviados al campo. Cuando regresé sus padres me habían acogido y me cuidaron en una casona a las afueras de Londres. Allí crecí y me enamoré cada día más de Jon.

      Cuando nos fuimos a vivir juntos, en una casa en pleno Londres siempre miraba a su lado el bello atardecer pensando en que ahora si mi vida era perfecta.


      Carente de creatividad.


      Publicado: 2007-10-09 19:39:55


    • camibazu
      • Mensajes: 768 - Maestro
      • Registrado: 2007-02-27 09:48:42
      • Última conexión: 2008-07-16 00:11:11

      todas las historias son completamente originales y de mi autoría jejee y bueno, no tengo muy alto el autoestima, así que recibo cualquier clase de críticas!!!



      Carente de creatividad.


      Publicado: 2007-10-09 19:40:50


    • dulchy
      • Mensajes: 5808 - Dios - Moderador
      • Registrado: 2007-04-07 19:58:10
      • Última conexión: 2008-07-14 19:45:33



      camibazu ha dicho:
      bueno, puesss creo este tema porue supongo que hay varias personas que tienen obras literarias y le gustaría compartirlas (como yo)

      jeje

      y puesss empiezo... en el colegio estamos haciendo un proyecto de cuento y puessss tuvimos que escribir tres de diferentes estilos y puessss aqui les presento a mis hijos:



      cuento existencial:



      El escape del alma





      La vida es como un cuadro surreal, porque cada persona le encuentra un significado distinto. Tristemente el que yo he descubierto no es más que una idea que Dios ha encontrado para poder hacerme infeliz.



      Cuando a penas era un niño lleno de ganas de vivir; cuando mi alrededor se colmaba de oportunidades y sobre todo de alegría, todo unido alas aventuras en el jardín de la abuela, quien fue siempre una mujer dedicada frente a todos los aspectos de la vida, principalmente a sus hijos, quizá para evitar que ellos se desmoronaran y terminaran en el hoyo en el que yo me encuentro. En ese entonces, cuando mi alma estaba llena de bondades, y de inocencia, ¿Quién dirá que todo en absoluto cambiara, en cuanto a mi vida respecta? Fue una mañana de primavera, mientras mis fantasiosas ideas de aventura y magia rondaban por mi cabeza, todo se tornó oscuro, y junto a una atmósfera que provocaba cierto escalofrío apareció uno de los seres que más admiraba, mi tío, quien representaba mi compañero de juegos, mi confidente, mi amigo. Pero ese día tenía algo extraño; recuerdo su ropa sucia, su terrible hedor, que delataba que había bebido, aparte del hecho de que le hacía falta un baño, pero lo que más recuerdo eran sus ojos desorbitados, que penetraron mi pequeño ser, e intentaban leerme como a un libro abierto. Me tomó bruscamente por uno de mis brazos y comenzó a llover. Mientras que las gotas caían ese desgraciado ser tuvo el coraje de arrebatarle los sueños, las alegrías y todo en lo que creía a una pequeña criatura que de cinco años que apenas comenzaba a vivir. ¿Que acaso el omnipotente a quien rezan permitiría tal barbarie?



      Desde ese momento mi vida no ha sido más que una desgracia tras otra, empezando porque jamás tuve la valentía de mencionar algo de aquel día en que perdí mis ganas de vivir. El responsable (a quien no quiero mencionar) se había esfumado días después, es más escuché rumores de que había sido asesinado por pandilleros. Tiempo después la familia en general tuvo una gran depresión, debido a que la abuela había fallecido. Decidí aprovechar ese momento para fijarme furtivamente sin ser notado por mis allegados. Dudo que ese señor de las alturas permita que gente buena como la abuela se mueran.



      El invierno había comenzado. Ese año estaba especialmente frío, me encontraba solo en las terriblemente desoladas calles de mi ciudad, quizá lo que buscaba era un apoyo moral que me ayudara a salir adelante y superar ese momento de crisis. Logré sobrevivir rebuscándome literalmente lo que se necesita para vivir, como comida (que la sacaba de las sobras en los restaurantes de la ciudad), sacando algunas cosas útiles de los basureros de los barrios de clase alta en la ciudad, donde siempre encontraba lo necesario, como cobijas y ropa, literalmente me había convertido en un pordiosero, una de esas personas de las que alguna vez llegué a tener lástima.



      En ese lamentable momento llegué a sentirme aliviado, pues desde hace mucho tiempo, mi vida por fin tuvo un instante en el que llegué a creer que todo mejoraría, ya que conseguí tener la suerte de encontrar a un grupo de jóvenes, quienes quizá eran un par de años mayores que yo; ellos decidieron acogerme en su especie de comunidad, me trataron como a uno de sus propios hermanos, en ese momento sentí por fin el calor de una familia. Con el tiempo me fueron enseñando lo que solíamos llamar como “técnicas para la supervivencia del más vivo”, las cuales consistían en el arte del robo y de los atracos a gente que realmente necesitaba menos las cosas que nos otros, desde nuestro punto de vista, se trataba de una situación bastante justa, ya que igual no causábamos ninguna clase de daño físico a los “clientes”, y nosotros también salimos beneficiados. Allí duré un tiempo quizá de tres años cuando cometimos el error fatal. En uno de los trabajos, que consistía en amenazar a la víctima con un arma .38 cargada que “el jefe” le había robado a su padre, se armó un problema porque una de las residentes estaba presenciando el hurto y llamó a la policía; en un corto lapso de tiempo llegó una patrulla quienes nos ordenaban entregarnos con las manos en alto, el chico principiante, que estaba llevando a cabo el trabajo comenzó a temblar, y lleno de pánico haló del cañón situado en la cara del hombre inocente, tan pronto cayó al suelo salimos corriendo, luego oímos otro estruendo, y nuestro líder cayo en el suelo, para nunca más levantarse, ninguno tuvo la valentía de volverse a prestarle ayuda, sino que todos desaparecimos en la oscuridad de un callejón.



      La tristeza que usualmente me caracterizaba había vuelto a mi, mi grupo de amigos se había disuelto tras aquella triste noche en el que nuestras oportunidades y todo en lo que creíamos se estaba esfumando. En uno de los recorridos por los vecindarios en los que buscaba elementos para subsistir, llegué a un ruin edificio, en el que me mostraron cierta sustancia que me juraron iba a terminar con todas mis penas; sí caí en el vicio de consumir sustancias sicoactivas, tanto así que prácticamente me “aventuraba” semanalmente en un veneno de esos diferente, robaba casas solo para comprar un poco de droga, lo que nunca imagine es que gracias a ella mi vida iba a empeorar aún más. En un operativo de la policía que tenía hasta perros incluidos nos llevaron a una estación en donde yo estaba registrado por haber cometido un homicidio años atrás. Tras juicios, condenas y años de cárcel solo queda que éste hombre que me observa fijamente baje la palanca que activará la silla y finalmente todo habrá terminado.

      -y que Dios se apiade de su alma…






      cry_loud


      http://images-partners.google.com/images?q=tbn:rW89XYxcfLRj2M:http:/%"EL mundo es tan hermoso, como mal apresiado. Solo basta con abrir los ojos, y a veces, basta con cerrarlos...


      Publicado: 2007-10-11 15:25:05


    • dulchy
      • Mensajes: 5808 - Dios - Moderador
      • Registrado: 2007-04-07 19:58:10
      • Última conexión: 2008-07-14 19:45:33



      camibazu ha dicho:
      mi otro hijo:

      cuento costumbrista:



      *a los ojos de la bestia*



      Ya había amanecido, a pesar de saber que aún estaba oscuro, ya podía escuchar a las aves cantando a través de mi ventana. Era extraño lo que sentía, porque desde que desperté, la sensación de que no debía salir de casa estuvo rondando todo el tiempo en mi cabeza, pero yo sabía bien que era mi deber levantarme e iniciar el día como lo había empezado hacer desde hace un tiempo atrás. Finalmente me levanté, salí a bañarme en el lavadero, situado en la parte posterior de la casa, luego fui a buscar ropa que el día anterior yo misma había lavado y extendido junto con la de mis hermanitos y mis padres. Sonreí, pensando en que era una suerte que no hubiese llovido la noche anterior, porque en la zona que habitábamos, durante ésa época del año el clima era bastante hostil. Entré a la cocina, me serví un poco de agua de panela, y un trozo de queso del que mi madre preparaba, acogí mi maleta y me fui rumbo al pueblo en buscar de empleo.





      Mi madre, una mujer ya de edad estaba bastante enferma, y era incapaz de realizar su laboriosa rutina, así que debí abandonar la escuela y trabajar para sostener mi familia. Mientras, mi padre administraba nuestra tierra, aunque no había mucho que hacer, solo ordeñar a Gladis, nuestra única vaca y cultivar algunas legumbres, y unos cuantos frutos en el patio.



      Ya casi estaba a medio camino de llegar al pueblo, cuando escuché atrás mío un motor. Volteé y vi acercándose una camioneta roja metalizada, que arrastraba una especie de, remolque que al parecer transportaba algún animal, por la paja que caía por los lados. Estaba detallando aquel lujoso vehículo, y me sorprendí bastante al ver como el torpedo súbitamente, se detuvo en frente mío; busque a mí alrededor a ver si estaba estorbando la entrada a algún sendero que llevara a una hacienda, pero no era así. De repente un esbelto hombre con vestimenta elegante salió desde la ventana del conductor y me dirigió la palabra: -¿necesitas que te lleve a alguna parte?-, no sería ninguna molestia – su voz era seca y cortante, pero no me fije mucho en eso, en ese momento sólo sabía que estaba cansada y que mis pies no podían mas sobre el escarpado camino, ya que solo era en las zonas de familias de las clases altas se habían caminos pavimentados, además ya casi estaba llegando el medio día y el sol caía plenamente sobre mi rostro, así que acepté la oferta. Subí al auto y ocupé el puesto del copiloto. El hombre comenzó a interrogarme: -¿cómo te llamas? ¿Vives aquí? ¿A qué te diriges al pueblo?-, yo estaba increíblemente incómoda con todas esas preguntas, aún así contesté todo.





      Llegó un momento en el que cuando el misterioso personaje se veía muy pensativo mientras conducía, me sentía observada, de hecho estaba casi intimidada. Cuando volteé mi rostro casi me da un infarto, cuando vi mi cara separada a penas por unos milímetros y un delgado cristal del hocico alargado y la aterciopelada nariz de un caballo. Quede extasiada con sus ojos, que eran increíblemente y oscuros, con pestañas largas y un brillo singular. Tan expresivos como los de cualquier persona embargada de una gran felicidad. –Los llevo a una subasta- comentó, al ver mi interés por el animal. Luego, el hombre comenzó un discurso mencionando lo formidable que era la vida en las familias de clases altas, tiempo después me di cuenta que lo que quería el hombre era desviar mi atención del camino. Pero en ese momento solo quería seguir mirándola cara expresiva del animal que iba detrás mío, me sentía feliz de compartir ese maravilloso momento, disfrutando de su belleza -¿Cómo será montarlo?-, me preguntaba, desde muy pequeña me habían enseñado a montar a caballo, incluso sin silla, es una habilidad de vital importancia, sobretodo en el campo. En todo el tiempo que estuve rodeada de animales nunca me había dado cuenta de lo hermosos que en realidad son.



      Estaba tan sumergida en su belleza que casi no noto, cuando de un momento a otro sentí un horrible estruendo, seguido de una presión enorme sobre mi pecho y espalda, tenía mucho calor, saqué fuerzas de donde no las tenía y me liberé del peso que llevaba encima. Estaba fuera del auto, cuando recordé lo que estaba haciendo voteé la vista y vi como el auto, estrellado contra un poste de cables de energía eléctrica (que no eran nada comunes en esa época) se incendiaba. Corrí en busca del hombre, pero éste yacía inconsciente, con su rostro sobre el volante, pensé en el animal que tanto me había maravillado, fui a la parte posterior de lo que ya parecía un montón de chatarra, tranquilicé a la bestia, y huí con el hacia la casa. Allí recordando con exactitud todo lo que había sucedido, noté que el lugar donde habíamos tenido el accidente, era un sendero despoblado, que estaba a varios kilómetros del camino hacia el pueblo. Nos habíamos desviado a un sitio completamente desolado. ¿Que quería hacer ese hombre ahí?






      No seeeeeeeeeeeee surprised no seeeeeeeeeeeeeeeee mad mmmmmm dumb no sera el tio del que esta en la silla electrica del cuento numero uno? sad


      http://images-partners.google.com/images?q=tbn:rW89XYxcfLRj2M:http:/%"EL mundo es tan hermoso, como mal apresiado. Solo basta con abrir los ojos, y a veces, basta con cerrarlos...


      Publicado: 2007-10-11 15:34:11


    • dulchy
      • Mensajes: 5808 - Dios - Moderador
      • Registrado: 2007-04-07 19:58:10
      • Última conexión: 2008-07-14 19:45:33

      Escribis muy bien! despues vuelvo y leo el ultimo!


      http://images-partners.google.com/images?q=tbn:rW89XYxcfLRj2M:http:/%"EL mundo es tan hermoso, como mal apresiado. Solo basta con abrir los ojos, y a veces, basta con cerrarlos...


      Publicado: 2007-10-11 15:38:22


    • camibazu
      • Mensajes: 768 - Maestro
      • Registrado: 2007-02-27 09:48:42
      • Última conexión: 2008-07-16 00:11:11



      dulchy ha dicho:
      Escribis muy bien! despues vuelvo y leo el ultimo!






      awwwwww muchisimas gracias!!!!

      jejej ya se que no soy la mejor del planeta en redacción peroes lindo cuando aprecian tu trabajo! winky



      Carente de creatividad.


      Publicado: 2007-10-11 15:53:32


    • nvs17
      • Mensajes: 267 - Maestro
      • Registrado: 2007-09-29 05:34:48
      • Última conexión: 2008-02-21 19:23:57

      de verdad si que estan muy buenos....jejeje los ley los tres y me encantaron...yo he escrito algo siempre imcompleto...es q en esto no soy tan buena tengo mucho por aprender me sale mejor la poesia pero me exfuerzo...tal vez algun dia te muestre algo (si lo termino).... blobby


      http://img235.imageshack.us/img235/5126/butterfly20070824xk6.gif$oy Qui€n $oy P€ro @ Dond€ Voy $i€mpr€ $oy Lo Qu€ No €$p€r@$ Y @ L@ Mi$m@ Voz T€rmino Por $€r Lo Qu€ M@$ D€$€@$


      Publicado: 2007-10-12 10:44:35


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