A continuación les redacto lo que me ocurrió:
Era una tarde cálida de verano cuando caminando por la calle me encontre a Don Pedro y a su esposa, ella con voz angustiada me comentó que se dirigÃan a ver a un médico naturista porque su marido no se sentÃa bien.
Con curiosidad le pregunté a Lola qué le pasaba a su marido y me comentó que tenÃa cáncer con metástasis en hÃgado, estómago e intestinos. En la plática ella también me comentó que tenÃan problemas con su único hijo porque se habÃa ido a vivir con una chica y la relación entre ellos se habÃa deterioriado mucho, situación que le generaba mucho estrés a Don Pedro.
Era algo lamentable porque siempre fueron una familia ejemplar y en esos momentos me hubiera gustado que estuvieran unidos.
Después de unos dÃas recibà la noticia de que Don Pedro querÃa platicar conmigo, asà es que me dispuse a visitarlos. Fue una visita muy agradable, cuando de repente Don Pedro le pidió a su mujer que nos dejara solos, a lo que ella accedió sin replicar.
Una vez solos el me confeso que se sentÃa muy mal y que estaba agonizando, insistÃa que se sentÃa muy cansado y me preguntaba si existÃa algo en la curanderÃa mexicana que le hiciera vivir 6 meses más, con una buena calidad de vida para arreglar los asuntos de su familia y luego retirarse al otro mundo tranquilo y sin dejar ningún pendiente.
Yo lo mire a le cara y note que en realidad sólo querÃa un poco de tiempo y le conteste que lo iba a consultar con un curandero muy bueno de la región. Al dÃa siguiente me entrevisté con el curandero y le comenté de la inquietud de Don Pedro, él me constestó que si se podÃa, pero que habÃa que negociar el tiempo con la muerte y que la mayorÃa de las veces accedÃa.
Le pregunté que si me podÃa enseñar y el me contesto que si moviendo la cabeza. Acordamos llevar a cabo ese trabajo dos dÃas después, pues me comentó que tenÃamos que estar en ayuno por 24 horas porque si no lo hacÃamos asà podÃamos sufrir una congestion digestiva.
Llegó el momento el curandero se paro detrás de mi, mi principal guia espiritual a mi derecha y otro guia a mi izquierda. Me dijo que me desprendiera de mi cuerpo y que ubicará en mi mente a Don Pedro y asà lo hice, cuando vi a Don Pedro habÃa una sombra grande detrás de el, no fue necesario preguntar quien era, ambos sabÃamos que era la muerte.
Es un espÃritu impactantemente grande y obscuro, pero a la vez fasinante porque cautivo mi atención de tal manera que no pude ver otra cosa a mi alrededor que no fuera a ella. Posteriormente se dirigió a mi y me dijo que ella sabÃa por qué estaba ahÃ, y me dijo que Don Pedro siempre fue un buen hombre y que estaba de acuerdo con concederle los 6 meses que pedÃa de vida.
Gesto que le agradecÃ, pero cuando se iba alejando del cuerpo de Don Pedro se abalanzó hacia mi y entró a través de mi coronilla y poco a poco fue bajando hasta que empezó a salir por las puntas de mis manos y pies. Es una energÃa extraordinariamente frÃa, y a su paso me iba debilitando al grado que en el momento que toca mis piernas pierdo el equilibrio y me caigo sobre mis rodillas, haciendo que mis ojos miren el suelo y mi espÃritu regrese de golpe a mi cuerpo, su temperatura es tan frÃa qué recuerdo temblar como una hoja de papel, nunca pude controlar ese titiriteo.
Pasados unos minutos empece a experimentar un ardor en todos y cada uno de los poros de mi piel, en ese momento oà la voz del curandero que me decÃa que no me moviera que tenÃamos que esperar hasta que se retirará por completo, sin replicar aprete los dientes y esperamos unos minutos.
Pasados los minutos el curandero me dijo que ya podÃa pararme, pero al intentar hacelo me di cuenta que estaba sudando sangre todo mi cuerpo, mi cabeza, mis brazos y piernas sangraban, con desconcierto le pregunté que estaba pasando, pero el no contesto mi pregunta.
Muy poco a poco me fui incorporando porque el dolor eraextraordinariamente fuerte, era como si me estuviera quemando por dentro y por fuera. Pasada una hora el curandero me dio a beber una infusión que era dulce pero a la vez amarga y me dijo que regresara a mi casa, me bañara y me acostara a dormir y asà lo hice.
Fue una noche terrible en primer lugar tenÃa mucho dolor, estaba quemada, sangrando y tenÃa mucha sed, por lo que no concilie el sueño en toda la noche, más sin embargo como a las 5 am, me quede profundamente dormida hastalas 11 am. Cuando desperte la cara, el cuello, las manos, los pies y el pecho todavÃa me sangraban y estaban muy hinchados. Después averigüé que la muerte a su paso puede quemarte, con los dÃas me fuà recuperando de mis males fÃsicos.
Después considere oportuno hablar con Lola la esposa de Don Pedro y me comentó que encontraba a su marido de buen humor y con ganas de hacer muchas cosas, yo le comente qué si era posible hacerle una visita, pero ella me aviso que ellos me visitarÃan en mi casa por la tarde.
Cuando Lola y su esposo llegaron, el se veÃa muy bien, tenÃa un humor estupendo y ella se veÃa muy contemta ya que Don Pedro le llevaba entre 35 a 40 años a ella y ella se sentÃa segura junto a él.
Pasamos una bonita tarde riendo y platicando y ya al final de la visita ambos me agradecieron el trabajo qué hice y se retiraron. Don Pedro tuvo tiempo de arreglar sus asuntos y exactamente a los seis meses murió tranquilo, en su casa en la compania de Lola y un primo que siempre quiso como a un hijo. Desafortunadamente su hijo no estuvo con él en su muerte, ni posteriormente, el regreso a ver a su madre 2 años más tarde, despuésde que la chica lo dejó por otro hombre.
A partir de ese momento cada vez que atiendo a una persona que tiene una enfermedad incurable y mortal, sudo sangre y la curación es ocaciones es milagrosa.
Publicado: 2009-03-05 02:21:50